Los catedráticos de Historia del Arte Enrique Valdivieso () y Jesús Urrea () son los autores del libro Pintura barroca vallisoletana, en el que se recoge todo el proceso histórico, social, cultural y religioso que siguió la pintura de Valladolid desde el siglo XVI hasta principios del XVIII.
Ambos autores han sido también los encargados de presentar esta completa obra, publicada por la en colaboración con , en la sede de la , en la que también participaron el director de la institución anfitriona y el director de la EUS, los profesores Rafael Valencia y José Beltrán, respectivamente.
Aunque no alcanza el nivel de las escuelas de Madrid, Sevilla o Valencia, los pintores vallisoletanos supieron reflejar una estética acorde con la sobriedad castellana y los principios sostenidos en la época por los poderes eclesiásticos y civiles. De hecho, entre las escuelas pictóricas españolas del siglo XVII, la vallisoletana posee unas caracterÃsticas que le otorga una identidad propia.
En sus diferentes capÃtulos, este libro aborda de forma exhaustiva asuntos sociológicos como la formación de los pintores, sus condiciones de trabajo, la clientela, la valoración de las obras y también aspectos técnicos y caracterÃsticas estéticas de las mismas. Además, posee un extenso catálogo de pinturas, asà como cuidadas y completas biografÃas de los artistas de los que se aportan una gran cantidad de noticias inéditas.
La historia de este trabajo se inicia en 1969 con la tesis de licenciatura sobre La pintura en Valladolid en el siglo XVII de Enrique Valdivieso. Al año siguiente, con la incorporación al departamento de Historia del Arte del profesor Jesús Urrea, se acomete un estudio más amplio. A todo ello contribuye el descubrimiento de pinturas vallisoletanas en un extenso territorio y el catálogo de pinturas de la catedral de Valladolid, que permite descubrir obras inéditas, tanto de la escuela local como de otras.
Este exhaustivo estudio llevó a los autores a realizar múltiples viajes y visitas a museos, colecciones particulares, iglesias, parroquiales, ermitas y conventos, no sólo en Valladolid y Palencia sino que extendieron su ámbito de investigación por Galicia, Asturias, La Rioja y PaÃs Vasco, donde hallaron un gran número de obras desconocidas hasta entonces.
Entre los principales exponentes de la pintura vallisoletana destaca Diego ValentÃn DÃaz, considerado como el más completo de la escuela local del siglo XVII, llegando a tener relación con figuras de la talla de Pacheco o Velázquez. Además de pinturas de temática religiosa, cultivó todos los géneros. Una de sus aportaciones más originales fue la creación del retablo fingido, de efecto muy escenográfico e indudable barroquismo. También se puede destacar a Felipe Gil de Mena, cuya actividad no se limita a las grandes series religiosas para los conventos vallisoletanos sino que muestra una indudable habilidad para otros géneros como el retrato y la pintura de naturaleza muerta.
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