Fallece Juan del Río, primer director del SARUS

La Universidad de Sevilla quiere transmitir sus condolencias a sus familiares y a todos los miembros del SARUS

Juan del Río Martín, quien fuera primer director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla (SARUS) y actual Arzobispo Castrense de España, ha fallecido este jueves 28 de enero. La Universidad de Sevilla quiere transmitir sus condolencias a la familia y a los miembros del SARUS. 

Juan del Río nació en Ayamonte (Huelva) el 14 de octubre de 1947. Desde una edad temprana, mostró su vocación por el sacerdocio y en 1965 ingresó en el Seminario de Sevilla, donde permaneció hasta 1973. Se ordenó como sacerdote el día de la Candelaria de 1974.

 Su primera parroquia fue Sta. María la Mayor de Pilas (1976-1979), donde también fue formador y profesor del Seminario Menor (1974-1979). Continuó estudiando, logró el título de graduado social por la Universidad de Granada (1975) y después se licenció y doctoró en Teología Dogmática en la Gregoriana de Roma, con una tesis sobre la eclesiología de san Juan de Ávila. 

A su vuelta a Sevilla, fue vicerrector del Seminario Metropolitano (1984-1987), profesor del Centro de Estudios Teológicos y Director Espiritual de la Hermandad de los Estudiantes (1984-2000). Tras un breve servicio en la parroquia de Ntra. Sra. de Valme y Beato Marcelo Spínola de Dos Hermanas (1987), fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria (1987-2000). También trabajó mucho en el Pabellón de la Santa Sede de la Expo 92, del que fue director adjunto. 

En la Universidad de Sevilla transcurrieron sus años de mayor fecundidad ministerial. Fue el alma máter del convenio firmado por el rector Pérez Royo y Cardenal Amigo Vallejo el 23 de noviembre de 1988 que dio nacimiento al SARUS. Desarrolló una ingente labor de formación, evangelización y servicio caritativo y social en favor de los universitarios. Multitud de profesores, miembros del PAS y antiguos alumnos guardan todavía un afectuoso recuerdo de don Juan. 

Compatibilizó esta tarea con la dirección de la Oficina de Información de los Obispos del Sur (1988-2000), hasta que el 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de la diócesis de Asidonia-Jerez por san Juan Pablo II. Su labor episcopal en aquella Iglesia fue ingente: desarrolló el Seminario Diocesano, reformó y actualizó las estructuras diocesanas y colaboró mucho a la evangelización de la diócesis. 

El 30 de junio de 2008 fue nombrado Arzobispo Castrense de España, servicio que ha desempeñado hasta la actualidad. En estos años ha servido a los militares, tanto creyentes como no creyentes, con gran abnegación. Creó la Cáritas Castrense, que ha atendido a muchos familiares de los militares en dificultades, y también ha visitado frecuentemente las misiones de paz por todo el mundo.

Todos estos títulos y ministerios, sin embargo, no dan cuenta de la talla humana, universitaria y espiritual de don Juan. Siempre fue una persona afable, detallista, inteligente, alegre y abnegada. Ha colaborado grandemente al diálogo y a la vertebración social de nuestro país con mil conversaciones discretas, y ha tenido siempre una palabra de aliento para los que sufren, grandes y pequeños.