Investigadores de la US han colaborado con el Hospital Virgen del RocÃo en 11 operaciones para corregir esta patologÃa en fetos mediante intervenciones intrauterinas
El grupo de FÃsica Interdisciplinar de la ETS de IngenierÃa de la Universidad de Sevilla ha colaborado hasta el momento en 11 intervenciones a fetos afectados por espina bÃfida realizadas en el Hospital Universitario Virgen del RocÃo. El último de los bebés sometidos a esta intervención, en la que participó un equipo de especialistas de Medicina Fetal, NeurocirugÃa Pediátrica y AnestesiologÃa y Reanimación del centro hospitalario, acaba de nacer y ya ha sido dado de alta.
La intervención, realizada en la semana 24 de gestación, tuvo lugar el pasado mes de febrero. Se trata de una técnica que ya ha sido empleada en más de una decena de ocasiones en el Hospital Universitario Virgen del RocÃo desde que en julio de 2007 se desarrollase por primera, convirtiéndose asà en el primer centro del Sistema Nacional de Salud y de toda Europa en practicarla.
En este último caso, la familia fue informada en la semana 19 del embarazo de que el bebé que esperaban padecÃa espina bÃfida. Los especialistas del equipo de Medicina y Terapia Fetal y la Unidad de NeurocirugÃa Infantil del Virgen del RocÃo confirmaron la lesión y su alcance probable tras realizar ecografÃas 3D y resonancias magnéticas y programaron la intervención.
El recién nacido presenta una movilidad y sensibilidad que superan lo esperable a tenor del defecto que presentó en su evaluación inicial. Además, no padece otras complicaciones graves de esta enfermedad, como la hidrocefalia, la malformación de Chiari o la compresión bulbar, que se han podido evitar con la cirugÃa intrauterina.
La intervención requiere que la madre reciba anestesia general junto con un catéter epidural para seguir controlando el dolor tras la cirugÃa. Se trata de un procedimiento anestésico complejo, que necesita controles intraoperatorios adicionales. Asimismo, resulta vital durante la operación fetal mantener el volumen uterino para minimizar el riesgo de desprendimiento de placenta, de contracciones uterinas y la consiguiente expulsión del feto.
Este procedimiento, a diferencia de los realizados con endoscopia, permiten una corrección anatómica completa. Tras comprobar mediante una ecografÃa la localización del feto, se realiza una incisión en la parte adecuada del útero de unos 6 a 8 centÃmetros, mediante una técnica desarrollada y patentada por el propio equipo, para la exposición del defecto espinal. El feto, una vez colocado en la posición óptima, recibe anestesia fetal mediante inyección intramuscular, que controla cualquier posible dolor y sus movimientos.
La madre y el feto se encuentran, de este modo, preparados para que los profesionales inicien la liberación del defecto de la médula espinal y corrijan la malformación del tubo neural con la ayuda de técnicas microquirúrgicas de alta magnificación, fluorescencia, biomateriales de última generación y en un entorno de realidad aumentada.
Fuente: Diario ABC