Investigadores de la Universidad de Sevilla han participado en un estudio que ha demostrado en ratones de laboratorio que los beneficios cognitivos del ejercicio fÃsico moderado son heredados por las crÃas, aunque estas crÃas sean sedentarias. La progenie de los padres corredores aprende y memoriza mejor que la de los padres sedentarios, y se han analizado los mecanismos cerebrales a través de los que esta herencia puede tener lugar. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista .
El ejercicio fÃsico es bien conocido por sus efectos positivos en la salud general y especÃficamente en la función y la salud del cerebro. En este trabajo, la transmisión directa de los efectos inducidos por el ejercicio desde el cerebro de los padres hasta el cerebro de las camadas demuestra que la actividad fÃsica paterna influye en la fisiologÃa cerebral y la cognición de sus crÃas. Estos hallazgos tienen un impacto enorme en NeurobiologÃa, puesto que revelan que caracteres adquiridos durante la vida de los padres, en función de los distintos niveles de actividad fÃsica, son transmisibles a sus crÃas aun cuando estas crÃas no hagan ejercicio. Además, la posibilidad de que el incremento en el número de neuronas del hipocampo pueda heredarse es de la mayor relevancia, considerando que estas nuevas neuronas han sido asociadas con ansiedad y depresión, con la capacidad de orientación espacial y con el aprendizaje y la memoria en general.
Muchos trabajos en las últimas décadas han demostrado la herencia por mecanismos epigenéticos de los efectos negativos del estrés sobre el funcionamiento del cerebro. En cambio, no se habÃan publicado trabajos que demostraran claramente si los efectos positivos de alguna conducta podÃan heredarse intergeneracionalmente. Solo se habÃan detectado indicios de que los beneficios del ejercicio fÃsico sobre la cognición podrÃan heredarse.
Los autores de este trabajo han determinado que el ejercicio de los padres hace que las crÃas aprendan y memoricen mejor tareas tanto espaciales como no espaciales. Del mismo modo, han detallado qué ocurre en el cerebro para que esto suceda. Concretamente, han descrito todos los genes cuya expresión cambia en el cerebro como consecuencia del ejercicio fÃsico, tanto en padres ejercitados como en sus crÃas sedentarias. Además, han revelado que las mitocondrias del hipocampo están más activas y que la neurogénesis hipocampal adulta está incrementada. Estos cambios en el cerebro de las crÃas replican los cambios que el ejercicio indujo en el de sus padres corredores, comparado con el de las crÃas de padres sedentarios.
Esta mejorÃa cognitiva se ha replicado en tres modelos experimentales distintos: comparando crÃas sedentarias de padres sedentarios con las crÃas de padres ejercitados, pero también comparando las camadas de padres sedentarios con las camadas de los mismos padres después de un programa de ejercicio fÃsico de varias semanas, y, por último, comparando las camadas de sedentarios y corredores concebidas mediante fertilización in vitro y transferencia de embriones. En los tres casos se obtuvo el mismo resultado.
Este estudio es el resultado de la colaboración de investigadores del Instituto Cajal del CSIC, el CNB del CSIC, el CNAG, el INIA, la Universidad de Valencia, la Universidad de Sevilla, y la Universidad de Cambridge.
; Kerry R. McGreevy, Patricia Tezanos, Iria Ferreiro-Villar, Anna Pallé, Marta Moreno-Serrano, Anna Esteve-Codina, Ismael Lamas-Toranzo, Pablo Bermejo-Ã�lvarez, Julia Fernández-Punzano, Alejandro MartÃn-Montalvo, Raquel Montalbán, Sacri R. Ferrón, Elizabeth J. Radford, Ã�ngela Fontán-Lozano, José Luis Trejo; publicado en PNAS; abril 2019.